- La dependencia de las importaciones de productos agrícolas han disminuido en los últimos años con el incremento de la producción nacional, al tiempo que se busca ir más allá de satisfacer la demanda interna. Por ximena robin xrobin@laprensa.com.sv Imprimir Enviar nota
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| potencial. El cultivo de frutas y hortalizas en suelo salvadoreño ha reducido las importaciones de $38 millones a $20 millones en dos años. |
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¿Cuánto producimos de lo que consumimos? ¿Está la agricultura del país en capacidad de abastecerse sin necesidad de importar? ¿Es factible para la economía del país dejar de importar? La mayoría de respuestas son negativas pero, no dramáticas, según los entendidos en el tema, y hay muchas expectativas en cuanto a la mejoría.
Los expertos creen que el agro está superando las bajas tasas de crecimiento de años anteriores, y esto les da esperanza.
Sin embargo, por ahora, el país cuenta con un 30% de la superficie terrestre para el cultivo, y las diferentes clases de suelo limitan el tipo de producción. Además, aún hay buena cantidad de tierras ociosas, hay escasez de mano de obra en temporadas de cosecha, el clima no da para cultivar un sinfín de productos, y todavía no se cuenta con una cultura de tecnificación y diversificación de la agricultura.
“Hace cinco años registrábamos la venta de por lo menos dos tractores al año. Ahora la tendencia ha aumentado entre nueve y 10 anualmente... Eso significa que no solo se está reactivando (el sector agropecuario), sino que está invirtiendo”, explica Óscar Albanés, presidente de la Asociación de Proveedores Agrícolas de El Salvador (APA).
Esta asociación registra que 500,000 parceleros y 3,500 agroexportadores están invirtiendo según su capacidad en insumos agrícolas con resultados cada vez más a la vista.
“En cuatro años se ha logrado sustituir entre unos 15 y 16 millones de importaciones de hortalizas... ha sido una sustitución dramática”, estima Albanés.
Y es que, tradicionalmente, este tipo de productos, al igual que los frutales, se ha importado de otros países de la región, especialmente del altiplano guatemalteco, que hoy gracias al interés de los agricultores por diversificar su producción, está sufriendo la reducción de sus exportaciones de hortalizas y frutas a territorio salvadoreño.
Mario Salaverría, ministro de Agricultura, asegura que de $38 millones que se importaba de hortalizas y frutas al inicio de su gestión, ahora se está importando $20 millones. Una diferencia significativa, pero insuficiente, según el director de esta cartera de Estado: “En frutas y verduras es un 30% de importación, un dinero que debería quedarse aquí”.
En cuanto a granos básicos —que han crecido un 10% según el Ministerio de Agricultura (MAG)— Salaverría afirma que solo los cultivos de maíz son autosostenibles mientras que en frijol aún se importa un 30% de lo que se consume en el país —aunque también se exporta buena cantidad al mercado norteamericano—. En cuanto a los cultivos de arroz la diferencia es mucho más marcada. Hoy por hoy, se ha logrado un incremento en la productividad cerca de 700,000 quintales, sin embargo el MAG cuantifica que aún se importan 1.7 millones para suplir la demanda.
Para Amy Ángel, gerente de la sección de recursos naturales de FUSADES, estas y otras cifras de importaciones no son del todo negativas, ya que la independencia de la importación de ciertos productos ha sido evidente. “Lograr autoabastecernos en todo no es posible, porque tampoco queremos que toda la población se dedique a cultivar, porque también hay otras cosas que hacer por el desarrollo económico del país”, explica Ángel.
Sin embargo, agrega que hay varios factores en los que pueden incidir tanto productores como el Gobierno para aumentar la productividad. Entre ellos enumera: aumentar los rendimientos en granos básicos en laderas, empezar a cultivar la mayor cantidad de tierras ociosas posibles y una mayor intensidad en los cultivos.
En esto, Ángel hace énfasis en la posibilidad de utilizar nuevas tecnologías: “Usar semillas de organismos genéticamente modificados, que con un marco regulatorio apropiado puede contribuir a la mejora de la productividad”.
En relación a la subutilización de la tierra ociosa, Ángel, al igual que el ministro de agricultura, tienen su mirada puesta en la ley de arrendamiento de tierras, que podría facilitar el cultivo de las mismas por agricultores interesados en terrenos que por una u otra razón han sido olvidados. “Eso puede dar una mayor seguridad a los que quieren participar en esas transacciones y facilitar un mayor uso de las tierras”, explica Ángel.
Para el gerente general de la APA, lo que hace falta para que la agricultura nacional sea autosuficiente es la transferencia de tecnología y el cambio de actitud de los productores. “En centro y occidente, utilizan semilla certificada de buena producción que garantiza en maíz de 40 a 80 quintales por manzana de producción, mientras que en oriente se rehúsan a utilizar esta semilla y cosechan aproximadamente 10 quintales por manzana”, ejemplifica Albanés.
Justamente, ese es uno de los objetivos que busca alcanzar el MAG a través de la capacitación de los agricultores en cuanto a semillas mejoradas, utilización de riego, tiempos y condiciones en las que se puede aprovechar mejor la tierra y cómo llevar a cabo la diversificación agrícola.
Salaverría comenta, por ejemplo, que se importan anualmente más de $5 millones solo de aguacates, con el trabajo que se está realizando con agricultores de Santa Ana, Chalatenango y Morazán, se pretende autoabastecer el mercado nacional en los próximos dos años mediante el cultivo de 1,600 manzanas de aguacate haz que ya está en proceso, sumadas a otras que podrían incluirse que cuentan con las condiciones climáticas para que se dé este producto.
Pero para las autoridades no es suficiente dejar de importar y abastecer el mercado nacional. La vista está puesta fuera de las fronteras salvadoreñas, especialmente en países como Estados Unidos que cada vez más están aceptando y pidiendo productos cosechados en tierras salvadoreñas.
Para ello, el MAG está realizando estudios que sirvan como respaldo para dar valor agregado a ciertas frutas étnicas basándose en sus propiedades funcionales (que cumplan alguna función para mejorar la salud) que atraigan compradores principalmente estadounidenses y europeos que buscan este tipo de productos naturales, y así generar interés en los agricultores por incluir estos a su variedad de cultivos.
Finalmente, las fuentes consultadas confían en que el desarrollo que se pretende realizar en la zona norte del país, gracias a los Fondos del Milenio, contribuirá a disminuir la brecha entre lo que se importa y lo que se produce, ya que con la construcción de nuevos caminos se podrá llegar a tierras con potencial agrícola y pecuario, que hoy por hoy no tienen cómo transportar insumos ni cosechas. Al final de este periodo, el ministro Salaverría estima que se logrará la autosuficiencia, al menos en lo que las clases de suelo y climas así lo permitan.
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En frutas y verduras es un 30% de importación, un dinero que debería quedarse aquí.” |
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MARIO SALAVERRÍA, ministro de Agricultura. |
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Lograr autoabastecernos en todo no es posible, porque tampoco queremos que toda la población se dedique a cultivar, porque hay otras cosas que hacer.” |
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AMY ÁNGEL, gerente sección de recursos naturales, FUSADES. |
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de productividad agrícola en dos años. |
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de la tierra en El Salvador es trabajada por el agro. |
23-05-2008